Preguntas frecuentes

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Hemos seleccionado las preguntas más frecuentes y sus respuestas en el proceso de la Menopausia y los beneficios del CBD para los diferentes síntomas, si tienes alguna duda no resuelta en el listado, puedes escribirnos a info@kannavalley.com o rellenar y enviarnos el  formulario que tienes más abajo y te responderemos con mucho gusto.

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Qué es la menopausia
La menopausia es el momento en la vida de una mujer en el que cesan de forma definitiva las menstruaciones debido a la disminución natural de la producción de hormonas sexuales, principalmente estrógenos y progesterona, por parte de los ovarios. Se considera que una mujer ha llegado a la menopausia cuando ha pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, sin causas patológicas. Es un proceso fisiológico natural que marca el final de la etapa reproductiva.

Mitos y realidades de la menopausia

La edad media de aparición de la menopausia varía entre los 45 y los 55 años, aunque puede adelantarse o retrasarse en función de factores genéticos, ambientales y de salud. La media en países occidentales ronda los 51 años.

síntomas más comunes de la Menopausia
La perimenopausia es el período de transición previo a la menopausia, donde comienzan a aparecer cambios hormonales y síntomas relacionados con la disminución progresiva de estrógenos. Puede durar entre 2 y 8 años, aunque en la mayoría de mujeres ocupa unos 4 a 5 años. En esta fase pueden presentarse irregularidades menstruales, sofocos, cambios de humor y otros síntomas.

  • Perimenopausia: etapa de transición con síntomas irregulares antes del cese definitivo de la menstruación.
  • Menopausia: momento en que se cumplen 12 meses sin menstruación.
  • Posmenopausia: etapa posterior a la menopausia, que se extiende el resto de la vida.

Se detecta por cambios en la regularidad de los ciclos menstruales, la aparición de síntomas como sofocos, insomnio, sequedad vaginal, cambios de humor y alteraciones en el peso o en la piel. Los análisis de hormonas como FSH y estradiol pueden ayudar a confirmar la etapa.

Sí, aunque es menos frecuente. Se denomina insuficiencia ovárica prematura y afecta a entre el 1-5% de las mujeres. Puede tener origen genético, autoinmune, quirúrgico o idiopático. Es recomendable consultar al especialista para evaluar salud ósea, cardiovascular y emocional.

Irregularidades menstruales, sofocos, sudores nocturnos, insomnio, sequedad vaginal, cambios de humor, dificultad de concentración, disminución del deseo sexual y aumento de peso.

Se deben a la alteración en el control de la temperatura corporal, regulado por el hipotálamo, debido a la disminución de estrógenos. Provocan una sensación súbita de calor, enrojecimiento y sudoración.

Disminuyen los niveles de estrógenos y progesterona, aumentando la FSH (hormona foliculoestimulante) y LH (luteinizante). Esto impacta en múltiples funciones corporales: piel, huesos, sistema cardiovascular, genitourinario y estado emocional.

No directamente, pero la disminución de estrógenos favorece un cambio en la distribución de la grasa corporal, acumulándose más en el abdomen. Además, suele disminuir el metabolismo basal y el gasto energético.

Los estrógenos estimulan la producción de colágeno, ácido hialurónico y mantienen la hidratación cutánea. Su déficit provoca sequedad, pérdida de elasticidad, aparición de arrugas y caída o afinamiento del cabello.

Sí. Las variaciones hormonales afectan neurotransmisores como la serotonina y dopamina, relacionados con el estado de ánimo. Es habitual irritabilidad, ansiedad, tristeza o labilidad emocional.

Sí. Puede disminuir el deseo sexual por cambios hormonales, sequedad vaginal, molestias durante las relaciones o alteraciones emocionales. La buena noticia es que existen tratamientos, terapias específicas y productos de Natural Beauty que ayudan a mejorar los síntomas.

Es la disminución de lubricación natural de la vagina debido al déficit de estrógenos. Se trata con hidratantes vaginales, lubricantes de base acuosa y oleosa como Intima Care que ayuda a mejorar todos los síntomas de sequedad e incomodidad vaginal.  En casos severos de sequedad se recomienda tratar con estrógenos locales en crema, óvulos o anillos vaginales.

Sí. Se observa una disminución de la capacidad de concentración y lapsos de memoria, especialmente durante la perimenopausia, relacionado con la caída de estrógenos y cambios en el metabolismo cerebral.

Es común tener dificultades para conciliar o mantener el sueño, despertares nocturnos y fatiga diurna, agravados por sofocos, ansiedad o alteraciones hormonales.

Sí. Es recomendable realizar controles ginecológicos, termografías, densitometría ósea, perfil lipídico, glucemia, tiroides y chequeos cardiológicos.

  • Citología vaginal y ecografía ginecológica.
  • Termografía (según edad y antecedentes).
  • Perfil hormonal si hay síntomas.
  • Perfil lipídico, glucemia, función renal y hepática.
  • Densitometría ósea a partir de los 50 o antes si hay factores de riesgo.

Sí. La caída de estrógenos favorece la pérdida de masa ósea, aumentando el riesgo de fracturas vertebrales, de cadera y muñeca.

Manteniendo una alimentación equilibrada, ejercicio regular, control de peso, presión arterial, colesterol y glucemia, y evitando tabaco y alcohol.

Vitamina D, Omega 3, colágeno hidrolizado, isoflavonas de soja, magnesio y antioxidantes según evaluación médica y lo más importante tomar el sol en la mañana para la producción natural de calcio.

Puede ser muy eficaz en síntomas intensos y prevención de osteoporosis, siempre valorando los beneficios y riesgos de forma personalizada, teniendo en cuenta que después de los 50 los riesgos aumentan.

Sí. Isoflavonas, cimicifuga racemosa, trébol rojo, salvia, y suplementos como omega 3 y colágeno, combinados con fitoterapia y homeopatía.

Sí, mediante  masajes, ejercicios, yoga facial, drenaje linfático, complementados con cosmética inteligente con bioactivos naturales,  y  tratamientos médico-estéticos (radiofrecuencia, mesoterapia, bioestimulación con colágeno) y hábitos saludables.

Ejercicio aeróbico moderado, entrenamiento de fuerza muscular,  especialmente pierna, glúteos y espalda. Estiramientos y trabajo de suelo pélvico. Al menos 45 minutos diarios.

Ejercicios de Kegel, fisioterapia de suelo pélvico, evitar sobrepeso y en casos persistentes, valorar tratamientos médicos o quirúrgicos.

Sí. Se calcula que hasta un 40-50% de las mujeres en perimenopausia experimentan ansiedad leve a moderada, irritabilidad o cuadros depresivos, especialmente si hay antecedentes previos. Esto se debe al desequilibrio hormonal y a factores psicosociales propios de la etapa (síndrome del nido vacío, cambios laborales o en la pareja, percepción del envejecimiento). Es importante detectarlo a tiempo y buscar acompañamiento médico y emocional.

Sí, aunque no de forma obligatoria o igual para todas las mujeres. La caída de estrógenos provoca cambios físicos, emocionales y hormonales que pueden influir en la actividad sexual. Entre los cambios más frecuentes se encuentran:

  • Disminución del deseo sexual o libido.
  • Sequedad vaginal y menor lubricación natural.
  • Atrofia vulvovaginal, que genera molestias o dolor en las relaciones.
  • Cambios en la elasticidad de la piel y los tejidos genitales.
  • Alteraciones en el estado de ánimo, que reducen la predisposición al encuentro íntimo.

Sin embargo, con una buena comunicación de pareja, cuidados específicos, productos de hidratación vaginal, lubricantes adecuados y terapias médicas si es necesario, es posible mantener una vida sexual plena y satisfactoria durante y después de la menopausia. Incluso, muchas mujeres refieren una sexualidad más libre al dejar atrás la preocupación por un embarazo no deseado.

Esto ocurre porque los estrógenos son los encargados de mantener la mucosa vaginal hidratada, gruesa, elástica y con un pH ácido protector. Al disminuir sus niveles en la menopausia, la mucosa se adelgaza y pierde capacidad de retener agua, volviéndose más seca y frágil. Esto puede provocar irritación, ardor o dolor durante las relaciones (dispareunia) y aumentar el riesgo de infecciones urinarias o vaginales.
El tratamiento incluye:

  • Lubricantes de base acuosa para el momento de las relaciones.
  • Hidratantes vaginales de uso regular.
  • Estrógenos tópicos locales (en crema, óvulos o anillos) bajo indicación médica.

Es relativamente habitual, pero no inevitable. La libido depende de múltiples factores: hormonales, físicos, emocionales, relacionales y sociales. El descenso de estrógenos y testosterona, junto con el insomnio, la fatiga, los cambios de humor y las molestias vaginales, pueden disminuir el deseo.

Para mejorar esta situación se pueden abordar varias áreas:

  • Controlar los síntomas físicos con tratamiento médico o natural.
  • Usar lubricantes e hidratantes vaginales.
  • Incluir ejercicios de suelo pélvico, que aumentan la sensibilidad genital.
  • Trabajar la intimidad emocional y la complicidad de pareja.
  • Practicar el autoconocimiento sexual.
  • En ciertos casos, valorar la terapia hormonal o sexual.

Lo importante es comprender que la sexualidad cambia, pero no desaparece, y se puede resignificar de forma plena en esta etapa.

Absolutamente sí. Si bien la respuesta sexual femenina puede modificarse en la menopausia, con mayor lentitud en la excitación y lubricación, esto no impide vivir relaciones placenteras. De hecho, muchas mujeres refieren una vida sexual más libre y satisfactoria al no tener riesgo de embarazo y conocer mejor su cuerpo.

Es clave:

  • Dedicar más tiempo a las caricias y a los juegos previos.
  • Usar lubricantes de calidad.
  • Mantener una buena comunicación con la pareja.
  • Trabajar las inseguridades sobre el cuerpo.
  • Probar nuevas formas de erotismo y placer.
  • Realizar ejercicios de suelo pélvico, que mejoran el orgasmo.

La sexualidad madura se puede enriquecer desde un enfoque más sensorial, emocional y de conexión.

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y tejidos que sostienen la vejiga, útero y recto. En la menopausia, al disminuir los estrógenos, este tejido se debilita, favoreciendo incontinencia urinaria, prolapsos y pérdida de sensibilidad sexual.

Para fortalecerlo:

  • Realizar ejercicios de Kegel diarios: contraer los músculos vaginales como si se intentara detener la orina, mantener 5 segundos y relajar. Repetir 10 veces, 3 veces al día.
  • Usar bolas chinas o conos vaginales supervisados por fisioterapeuta especializado.
  • Acudir a fisioterapia de suelo pélvico en caso de incontinencia, prolapsos o dolor.

Un suelo pélvico tonificado mejora la calidad sexual, la continencia urinaria y el bienestar general.

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